Monterrey Magazine Online - Edición 29
 
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Por: Gerardo Ortega

Entre el hundimiento del trasatlántico más lujoso del mundo, el Titanic, y la inauguración del Hotel Ancira, hay solamente tres meses de distancia: de abril a julio de 1912.

Como si esas escaleras, festones, cornisas y remates, cargados con todo el radiante espíritu europeo se negaran a desaparecer.
Y así como aún hay muchos misterios por conocer de aquel lujoso barco que duerme en el Atlántico Norte, así también hay aspectos poco conocidos de uno de los hoteles más emblemáticos de la arquitectura asentada en nuestra ciudad a principios del siglo 20.

¿Pero cómo llega ese estilo beaux arts a un Monterrey cuyos hoteles y hospederías no se distinguían por tener un carácter propio?
En 1908 un joven diplomático, Fernando Ancira Sánchez, originario de Saltillo y con estudios de Derecho en París, llegó a la ciudad con la intención de establecerse y poner un negocio.

Pronto se dio cuenta de la necesidad de un hotel que recibiera a los visitantes con un alto nivel de comodidad, acorde al desarrollo que se estaba despertando en la ciudad.

Años antes había fungido como segundo secretario de la Embajada de México en Bruselas, Bélgica. Esto le dio una perspectiva de la arquitectura europea de la época, así como de los servicios turísticos de diversos países.
Fue Don Fernando el principal impulsor del proyecto, y quien realizó los trámites necesarios para el inicio de la construcción.
En octubre de 1909 comienzan a armarse los primeros cimientos a cargo de personal del Ejército, bajo la dirección de un ingeniero militar de histórica memoria: Victoriano Huerta.

Algunos cronistas señalan que en marzo de 1915, el General Pancho Villa y sus huestes llegaron al hotel, y que incluso entraron con todo y caballo al patio central.
El general revolucionario estuvo en Monterrey del 13 al 24 de aquel mes, pasando algunas noches en la suite presidencial del hotel. Hay quien dice que se fue sin pagar, otros más cuestionan que haya pernoctado ahí teniendo un cómodo vagón blindado en su tren particular.

Lo cierto es que en su campaña Pancho Villa estuvo en el mismo hotel que Victoriano Huerta, a quien combatió ferozmente, comenzó a construir seis años antes.

Muchas son las personalidades de renombre que se han hospedado en el hotel, pero lo que más llama la atención es que a pesar de ser un edificio casi centenario, las constantes remodelaciones han respetado el estilo arquitectónico original.

“Como hotel sede del Fórum Universal de las Culturas en el 2007, nos preparamos con una remodelación completa de las habitaciones, la alberca, el centro de negocios y el mobiliario”, explica Carlos Cruz, Director de Ventas y Mercadotecnia del hotel.

Uno de los muchos aspectos manejados a nivel de excelencia es el servicio de cocina, comenzando con la vestimenta de los meseros, el montaje de las mesas incluso hasta en los manteles largos desde el desayuno.

“Estamos hablando de la mejor cocina hotelera de Nuevo León”, señaló Carlos Cruz. Y agregó que “no se ha modificado tampoco la tradición de ofrecer una excelente elaboración de pastelería, panadería y repostería”.

Mencionó que el Bar 1900 gusta mucho a los visitantes locales, pero los extranjeros se sienten fascinados.
“Es el único lugar del hotel que no ha sido modificado ni en su estructura ni en su decoración. Es tal como era en 1912.”

A casi 100 años de distancia, y declarado “Monumento artístico y patrimonio cultural de la nación” por el INAH, el Gran Hotel
Ancira sigue ofreciendo un servicio de excelencia y un confort para todos sus visitantes.

Entre los huéspedes que han pernoctado en el Hotel Ancira se encuentran María Félix, Agustín Lara, Adolfo López Mateos, Luis Echeverría Álvarez, Octavio Paz, Francisco Gabilondo Soler “Cri-Cri”, Fernando de la Mora, Rufino Tamayo, Rodolfo
Neri Vela, Enrique de la Mora y Leonora Carrington. Entre los visitantes internacionales destacan: Alberto II, Rey de Bélgica; Lyndon B. Johnson, Lech Walesa, Luciano Pavarotti, David Copperfield, Mario Vargas Llosa, Marcel Marceau, Hugo Chávez y Gabriel García Márquez.


Hotel Coral y Marina en el Pacífico